domingo, 13 de septiembre de 2015

El viaje III .- Mi excursión a Bognes y regreso


Buenos días amigos. Hoy quiero compartir con vosotros la que sería la primera de muchas excursiones. Durante mi estancia en Tysfjord tanto de manera personal o en compañía de mi Host, realicé paseos por los alrededores, yo necesitaba andar, quería hacer algo de ejercicio, más allá del trabajo diario, y la naturaleza te gritaba que disfrutaras de ella a pleno pulmón y a todo lo que las zapatillas dieran de sí. Ya estuve al poco de llegar en este lugar, es dónde se toma el ferry que te lleva a las islas Lofoten (a uno de sus puntos de llegada) o a la conexión para continuar el viaje a Narvik, pero cuando estuve fue con el host, Rolf, y vinimos en coche. La distancia no me parecía excesiva hasta que la puse en mis pies pero comprobareis que mereció la pena. Vas camino de... pero no piensas en el retorno a... y para los no iniciados en los paseos largos hace pupita, eso si se arregla con una noche de sueño magnífico.
comenzaba mi camino a las seis y cuarto, el día estaba tristón pero la temperatura era ideal, más cuando al caminar entrarás en calor, tras dejar la desembocadura del rio cercano al centro turístico de Tysfjord, observando que la marea estaba baja dirigí mis pasos al supermercado para comprar alguna galleta y algo de agua (uno es goloso, ande o no ande) y continué con la marcha.
Según caminaba dando buena cuenta de las galletas (no era consciente en ese momento que se convertirían en mis preferidas para saciar el dulce placer de saciar algún que otro antojo, por cierto el nombre que tienen es muy apropiado "Safari, original" jejeje), el paisaje se abría ante mis ojos y el ojo de ella, (por díos que mentes mas sucias...), el ojo de la cámara !! Iba dejando atrás la casa con una estampa muy bella, en la foto, si la ampliáis un poquito se ve una casa amarilla: miiiii... caaassaaa...
...pero por otra parte la vista que se mostraba ante mi, en el paseo, de lo que me podía esperar, hacia olvidar cualquier cansancio y daba "pie" a seguir avanzando en la dirección correcta, 
...si creías que ibas un poco perdido, siempre te quedaba la opción de preguntarles a los habitantes del lugar, quienes amablemente te indicarían "cuá" era la senda a tomar...

Por el camino, según avanzaba, iba dejando atrás las casas, que de por si ya están dispersas, pero a su vez encontraba pequeños riachuelos o cascadas, incluso algunos forman en su camino pequeños estanques-lagunas que, debido al tono de las rocas hacía que su color fuera oscuro, casi negro, algo suavizado por los reflejos del cielo

Tras pasar por ese pequeño lago me alegre al ver una señal de los kilómetros que me restaban hasta mi punto establecido como destino para ese día. Deciros que no es habitual en absoluto las indicaciones de kilometraje por las carreteras, ésto es algo que eché en falta en más de una ocasión, tanto en mis paseos a pié como cuando viajaba en vehículo. La señal no sólo me decía lo que me restaba para llegar sino que me gritaba: ¡¡ ánimo campeón que llevas cuatro kilómetros !!...
...al oir eso, eché la mirada hacia atrás y comprobé cuán lejos estaba la casa, aynsss y tendría que volver a pata también, ¡¡ y ya no quedaban galletas !!
Con buen ánimo continué la marcha, disfrutando nuevamente de recodos dónde aparecían los abundantes cursos de agua; al verlos, la intención, os lo garantizo, es la de meter la mano y saborear el agua fresca, pero por consejo de mi host decidí no hacerlo, ya que a pesar de ir limpia y poder beber de ella podrías tener la suerte de tragarte alguna bacteria de la montaña que haría que liberases ese agua y algo más jejeje. Casi llegando a destino otro cartel te indica las posibilidades para cruzar el charco, en una dirección u otra y tras éste se comenzaba a ver Bognes.







Llegado a destino, cansado pero alegre por la visión que tenía ante mi, pude observar un mapa en dónde se indican las diferentes escalas, ferries y posibilidades para cruzar hacia Lofoten, como os decía al principio del post, creo que si ampliáis la imagen os será fácil verlo, por si os da por hacer un viajecíto algún finde...






Ya algo descansado continué disfrutando del agua, tan cristalina que allí había y con un paisaje que no quiero estropear yo con mis comentarios, vosotros vedlo y opinar...


Ahora tocaba enfrentar el regreso y volver a casa dejando atrás un tiempo de relajación y encuentro con tus pensamientos y deseos, soñando con poder disfrutar de esta otra forma de vivir, en un futuro cercano.
Camino de casa, cuando ya llevaba bastantes kilómetros de regreso, comencé a ver la montaña que hay tras la casa, y el fiordo con la marea ya alta, una de las cosas que os repetiré es la claridad, transparencia y lo cristalinas que es el agua aquí, digo allí, es un verdadero placer poder disfrutarlo...








Según me acercaba iba apareciendo el sol, ya de tarde-noche (las fotos siguientes son tomadas sobre las 22:00hs) ver cómo se reflejaba en la montaña de casa era maravilloso con un tono cálido, acogedor, templado;


 













...mientras paseaba y tomaba instantáneas descubría como la vida se abría paso en esta nueva estación del año y un poco más cerca de casa vi como aquel que estaba seco ahora, gracias a la marea, se cubría con la niña de sus ojos...




Al llegar a casa le decía buenas noches a nuestra montaña y tomaba cercano a las diez y media de la noche, la última foto de mi excursión, en una tarde maravillosa dónde el cansancio fue vencido por la belleza del camino, haciendo que el tiempo fuera incontable mientras vivía disfrutando de cada segundo, a cada paso. Un besote, Ángel.

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