sábado, 28 de enero de 2012

Adios Pepe, compañero.

Que los objetos son cosas inanimadas, sin sentimiento, sin corazon, lo podre admitir. Pero, que me decis cuando habeis disfrutado de algo, por mucho tiempo, os ha hecho disfrutar, alegraros, ser felices, compartir momentos intimos (ahora habra muchos que en un coche solo hallan viajado, claro); que os permitiera llegar bien a vuestro destino, disfrutar de amaneceres, atardecer, de la nieve o incluso hasta el borde mismo de la playa. Que ha sido tu complice durante muchos y muchos dias para ir pesadamente al trabajo, eso si calentito o fresquito para que llevaras bien el madrugon; casi siempre con musiquita (que amansa las fieras y el mal humor del despertar) o las noticias para estar a la última.



En todos estos casos yo creo que se llega a querer ese objeto como si tuviera vida propia, conoces sus sintomas, sus sonidos, si se queja de algo, si le duele las articulaciones, si hay que darle un poco de comer porque se le pone el piloto que echa chispas, forma casi parte de ti y lo mimas, quieres que te siga acompañando. Pues amigos cuando le dices adios, despues de tantos momentos buenos, parece como si algo de ti se arrancase; en mi caso asi es; Pepe, vivio no solo junto a mi, sino con mi añorado Thor, momentos espectaculares, me ayudo en traslados y siempre se porto como un verdadero jabato. Ahora le tengo que desear mejor fin no sin antes agradecerle los momentos vividos; seguramente donara parte de sus organos, como solidario que es y despues, junto con Herbie, se echaran unas marchas. Pepe hasta siempre.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si que se les quiere, si. Pero los buenos momentos quedan ahi, Angel. Ya sabes aquello de renovarse o morir, no? Deja q descanse, que ya cargó contigo muuuuucho tiempo. Beso grandote, salao! Marichú

Saunero Sauneroso dijo...

Un besote, guapisima, pero una pregunta que no me quedo muy clara:
¿Me has llamado gooooordo? o Cansino, jejejjee te quiero.